Langostinos al cava

Se pone aceite en una cazuela de barro. Se pasan los langostinos para que se doren muy ligeramente y se separan en un plato.

En el mismo aceite se hace un sofrito con tomate rallado, una cebolla, sal, azúcar, pimienta blanca y negra u dos hojas de laurel. Se añaden los langostinos y se cubren con el cava. Se dejan a fuego muy lento durante 30 minutos.

Se puede servir con arroz blanco.

Bombones de jamón

Ingredientes: 8 lonchas de jamón serrano, 200 gr de queso crema de untar, 8 dátiles, 8 nueces, 1 cucharada de miel, orégano, pimienta, 2 cucharadas de aceite, sal Maldón.

Elaboración: corta 16 pedazos de papel film de 10x10 cm; tritura los dátiles y las nueces, añade el queso crema, la miel, el orégano, y la pimienta y bátelo todo; pon media loncha de jamón en cada trozo de film, echa una cucharada en el centro y enrolla a modo de bolita; retira el film y repite la operación hasta tener los 16 bombones.

Sirve con unas gotas de aceite de oliva y un poco de sal Maldón.

Vamos al pediatra (o al Club de la Comedia)


Como ya sabréis mi peque cumplió hace poco los dos años, y, como es preceptivo, hubo que hacerle un reconocimiento médico.

Para los que no tengan niños de esa edad voy a detallar brevemente como es la zona infantil de un Centro de Salud. Las paredes están decoradas con fotos de niños y niñas de esos de los casting, aunque parecen más bien de épocas pasadas ya que no se ve ninguno tipo “Benetton”, es decir, que refleje la realidad sociocultural de nuestros días (espero que se me entienda).

Todos los carteles anuncian campañas de vacunaciones, recomendaciones varias para el cuidado de los más pequeños, y, por supuesto, no falta el de no utilizar el teléfono móvil (esto último debe de ser sólo para los usuarios, las enfermeras y médicos pueden usarlo siempre que quieran).

El mobiliario alterna las típicas bancadas para adultos con varios asientos, con mesas y sillas liliputienses en diversos colores, en las que por supuesto ningún niño para más de un segundo.
A la hora de la consulta hay que sumarle el IVA, es decir, si tienes cita para las 11, calcúlale un 18 o un 20% más tarde, cosa que además no puedes desgravar. 

Cuando llega tu hora (es un decir) la enfermera sale a la puerta y dice el nombre del paciente. Entras en la consulta y notas que te entran unos sudores repentinos, ¿será la menopausia? ¡Ah no!, es que tienen la calefacción a 30 grados y un aparato echando aire caliente como para derretir a Lucifer. Digo yo que está bien que haya calorcito, que normalmente desnudas al peque para la revisión, pero vamos, que en casa no les ponemos en el horno del pan para cambiarles el pañal.  
Una vez pasado el mal trago inicial, y, cuando ya te empiezas a sentir como en la sauna, debes contestar a un cuestionario de lo más peculiar: que si sabe el peque quién es mamá y quién es papá (¿alguien sabe con certeza esto último?), que si reconoce a la familia en las fotos (a veces a mi me cuesta un…), que si entiende dos órdenes consecutivas (lo de entender, puede ser, pero lo de obedecerlas ¿se ha dado el caso de que alguien lo haya hecho?), y otras preguntas que darían para un monólogo entero del Club de la Comedia.

Posteriormente empiezan a hacerle judiadas a tu hijo: que si el palo en la boca, que si estirarle las piernas, medirle la cabeza y demás rutinas. El momento estelar es cuando… –cómo explicaría yo esto- la doctora le tira del pene hacia atrás hasta que el grito lo oyen los abuelos desde Villaquilambre. ¡Ay qué daño! No puedo evitar cruzar las piernas sólo de pensarlo. Lo más triste es que cuando sea mayor le tendré que recordar que no le gustaba nada que le tocara una mujer en ciertas partes, claro que él me contestará que “hay formas y formas”, ¿verdad?  
Una vez superada la ITV y con fecha de próxima revisión cuando cumpla 4 años ¿? (durante ese tiempo mi coche ganará como el Barsa, Revisiones Coche 3 – Revisiones Iván 0), nos despedimos de esas amables y destempladas profesionales (con la temperatura que hace en la habitación llevan jersey y bata blanca encima ¡xD!), no sin que antes nos den un folio con las recomendaciones para estos próximos dos años. Las hay más o menos normales: que coma de todo un poco, que no lo haga entre horas (comer), que vaya sólo al baño (pero ¿no quedamos en que p… española nunca mea sola?), que pongamos los medicamentos lejos de su alcance, los cuchillos también y, os prometo que es cierto, que tengamos las armas de fuego bajo llave. 

Así que cuando llegué a casa escondí todos los mecheros (son las únicas armas de fuego que se usan en mi familia), guardé las drogas duras bajo llave (básicamente la Nocilla y el café que nos trajo tío Enrique de Brasil) y tras comprobar que Candy reconocía a mi familia en las fotos (menos mal que no hizo lo mismo ella sobre la suya), le pregunté si sabía quién era la mamá y quién el papá de Iván.

La respuesta no os la voy a decir, eso sí, desde hoy quito el butano y me paso a Gas Natural.

Ya os diré más.

Una de parábolas

Una de las historias clásicas que escuchamos muchas veces es la parábola del “Hijo Pródigo”. La verdad es que no la entiendo demasiado, y, es más, no comparto mucho la moraleja que se quiere extraer de ella.

Como sabréis va de un hijo que se marcha de la familia para buscar nuevas aventuras; al cabo de un tiempo, y tras fracasar en sus proyectos, regresa y el padre prepara una gran fiesta, tirando la casa por la ventana como nunca; el otro hermano, el que nunca se fue, el que se mantuvo al cuidado de sus padres y de su hacienda, no entendía que a él nunca se le hubiera premiado ni valorado de ese modo, y sin embargo, al que marchó se le recompensara de tal forma.

Una vez estuve en ese lugar, aposté por un cambio y una aventura, aprendí mucho y gané en experiencias que nunca olvidaré, y cuando volví no disfruté de la citada parábola, todo lo contrario, gracias a todavía no se qué perdí relaciones, gané enemigos y de aquellos barros vienen ahora estos lodos.

En estos días me siento un poco como ese hermano que se queda, que siempre está ahí y que ve como año tras año son otros los que se van y a los que se despide con cariño y agradeciendo su legado.

De momento yo también agradezco la parte correspondiente que he compartido de éxitos y de fracasos –más de estos últimos en esta temporada- porque siempre me dijeron que es de bien nacidos ser agradecidos, pero también me vienen a la mente las personas que teniendo la oportunidad de cambiar de aires prefirieron seguir a mi lado, sólo espero –creo que sí- que no se arrepientan de la decisión que en su día tomaron.

Sé que no siempre compartiste mi forma de ver este juego, que no siempre estuviste de acuerdo en las decisiones tomadas, que hubieras hecho cosas de otro modo, pero me quedo por encima de todo con todas las que hicimos conjuntamente –que fueron las más-, con las ideas que sumaron, con lo que me aportaste y contagiaste de tu espíritu y tu carácter ganador e inconformista. Espero que también hayas aprendido de mis errores y te lleves un poquito de ese sentimiento de la ULE, que tiene algo de especial.

Ya sabes que comprendo perfectamente tus razones, que tienes mi apoyo y tendrás mi ayuda si es que la necesitas, y que te seguiré queriendo, pero también sabrás eso de que el roce hace el cariño, y a partir de ahora sin duda tendremos mucho menos roce.

Mucha suerte, te la mereces.

Reviviendo sensaciones



Una de las cosas que hacen especial la Navidad es que te vuelves a encontrar con gente que hace tiempo que no ves; también es un momento en el que valoras de verdad a la gente que quieres y por eso quizá son días tan especiales.
El pasado lunes tuvimos la oportunidad de juntar a algunas del ex-componentes del equipo de la ULE en años pasados para disputar un partidillo contra las ex-junior de Rafa en San José; pocas fueron las que acudieron ya que casi todas estaban en sus lugares de origen compartiendo estas fechas con la familia o trabajando.
Los que estuvimos allí, Vicky, Anina, Nuri (nuestra eterna capitana), Raquel y Elena (además de mi incombustible Pablín) lo pasamos en grande; jugamos a un gran nivel y nos divertimos.
Todo fue casi perfecto, menos que faltabas tú. A la próxima no tienes excusa.

¿Buscas un Policía Local? Únete a la madre de Wally

Cada día vives historias rocambolescas sin casi quererlo y ayer tuve la "fortuna" de vivir una de ellas.


Resulta que a media mañana me dirigo por la ronda en dirección a Mercaleón, que es tiempo de matanza y hay que comprar cebollas de orco. Nada más pasar el cruce de la Granja me encuentro un atasco monumental; los dos carriles repletos de vehículos que apenas avanzan. Tras media hora de espera llego a la rotonda de Carrefour y veo que están pintando unas líneas en el suelo. Dos o tres operarios nos desvían por un lateral, haciendo obligatorio el paso por el margen derecho de la rotonda y tan solo por un carril - normal que hubiera ese atasco -.


Pues bien, ¿sabéis cuántos policías locales hacían fluir el tráfico en unos de los accesos de mayor número de vehículos a la capital? Lo habéis adivinado: CERO.


Con el mayor de mis cabreos y saliéndome la indignación por las ventanillas, me acerqué al cuartel de la Policía Local con tan buena suerte que al querer acceder al parking salía un vehículo oficial y le hice parar.


El Jefe de la Policía iba en el coche e inmediatamente le reconocí - muchas veces sale en la prensa -.


Le explico la situación y me contesta que es una actuación del Ministerio de Fomento y que, como yo podría comprender, no iban a tener un policía en cada obra de la ciudad.


No podía salir de mi asombro. Le contesté que si a él le parecía que el cruce de Carrefour era "un cruce cualquiera" y que le importaba bien poco que hubiera cientos de coches parados en la ronda.


Subió la ventanilla diciendo que ya lo miraría. Lo debió mirar por las cámaras porque al poco volví a pasar por allí y seguía sin haber ni un solo policía.


Era la una y pico de la tarde y esta claro que tendría más cosas que hacer (con lo buenas que están las tapas de El Tornado a esas horas).


Yo, cuando llegué a casa fuí a la habitación de Iván, y en el cuadro que tiene donde hay que buscar a Wally dibujé un Policía Local. A ver quién es el valiente que consigue encontrarlo.

Tal vez... No sois conscientes de lo que tenéis.

Aunque no es una cosa habitual ni mucho menos, mi amigo Alberto (se notará mucho que es mi amigo) me ha pedido que le publique el siguiente texto que me ha enviado vía mail.

"Esta opinión va dedicada al equipo de primera división femenina donde juega mi propia hija. Al resto (salvo alguna excepción) os conozco desde hace muchos años. Hemos pasado muchas horas juntos en campus o en torneos como para que no me preocupe la situación por la que atraviesa el equipo, y sobre todo sabiendo de lo que sois capaces.

Os he visto luchar desesperadamente para que otros proyectos salgan adelante, por eso no me puedo creer que este, “vuestro proyecto” y menos aún por falta de ganas, no salga adelante, y estoy seguro que no son las ganas, que no es la desidia, ¿a quién le gusta perder?. Desde mi humilde opinión, os invitaría a mirar hacia dentro y que sinceramente reflexionéis si cada una de vosotras está dando todo lo que puede.
Si no es así, no esperéis más, no dejéis pasar un día tras otro sin pena ni gloria, el tiempo no regresa y es lo más preciado que tenéis, cada día de entrenamiento, cada día de partido debería ser un día para disfrutar, y en los pocos partidos que os he visto, no disfrutáis, no sois felices jugando. ¿Cuál es el motivo? ¿Porqué 15 jovencitas que lo tienen prácticamente todo, no disfrutan practicando el deporte que les apasiona?
Desde mi punto de vista, estas son las circunstancias.
No tenéis presión por los resultados, tanto Beatriz Pacheco como Juanjo Moro ofrecen más que garantías de un trabajo serio y bien planificado, las instalaciones son estupendas, el resto de las personas que se preocupan que no os falte de nada, Chino, Pablo, Richard, están pendientes de cada detalle.

Mi pregunta es… ¿Qué más necesitáis para disfrutar jugando al baloncesto?. ¿Dónde esta el problema que no deja funcionar a este equipo?
De verdad no dejéis pasar ni un día más, pensar todo lo que está en juego, es algo por lo que merece la pena luchar.

Si por algún motivo, lo descrito antes no os parece motivo suficiente, si alguna de vosotras se lo toma como una mera opinión más, o simplemente su reflexión es, "¿qué le importa a este tío lo que ocurre?" no habréis entendido nada.

En cualquier caso, sobre todos los demás, tenéis un motivo por el que luchar y por el que dar hasta la última gota de sudor para que este equipo salga adelante y sea respetado, ¡¡vuestro entrenador!!
En cuanto a él, para mí es algo más que un amigo, y para vosotras algo más que un entrenador por lo tanto me gustaría que meditarais sólo durante dos minutos sobre todas las cosas que sacrifica por este equipo, sobre la ilusión que tiene puesta en vosotras y en que todo salga bien.
Os contaré algo que he vivido. Cuando este verano Moro, me hablaba de su futuro equipo, su cara expresaba ansiedad por comenzar cuanto antes, (si por el fuera seguro habría empezado a entrenar en Julio). Su cara reflejaba una ilusión que no había visto hace tiempo, era feliz, hablaba de todas sus futuras jugadoras con un cariño inusitado, y sobre todo con una confianza y una fe casi insultante.

Chicas….. han pasado solamente tres meses ¡¡¡por Dios!!! No dejéis que esa llama se apague, cuidar cada detalle, luchar cada día con todas vuestras fuerzas para que esto salga adelante, porque él lo hace cada minuto.
Tenéis tres motivos por los que sacar esto adelante, vosotras mismas, vuestro equipo y sobre todo Juanjo Moro, una de esas personas que no se conocen todos los días. Por favor no dejéis pasar ni un minuto más y reaccionar antes de que sea demasiado tarde.
Con mucho cariño.

Alberto Cordón."

Atención "ROTONDA"

Tal y como están organizadas las cosas hoy en día no acabamos la jornada sin encontrarnos con alguna rotonda, y aunque no puedo negar que ayuda en cuanto a la fluidez, también provoca situaciones peligrosas y te enseña a tomar decisiones en cuestión de décimas de segundo. Esto último sucede cuando no sabes el camino, ahora bien, hay muchas, las más, que sabemos de sobra lo que tenemos, lo que debemos hacer y el camino que debemos seguir.


Hay gente que no se complica, va de acompañante, se deja guiar, dice "bueno, si nos equivocamos ya daremos un rodeo pero llegaremos igual".

Hay otras pesonas que toman la decisión cuando se les plantea la disyuntiva y debe andar lista de reflejos para no colarse; a veces puede valer pero se corren demasiados riesgos.

Otras, llegado el momento se quedan en el medio, paradas, no avanzan, y, lo que es peor, no dejan avanzar a las demás; estas de verdad son un peligro.

Las hay también que ante la falta de decisión se dedican a dar vueltas dentro de la rotonda, quizás esperando a que pase alguien a quien seguir; pueden tener suerte o pasarse mucho tiempo como la pescadilla que se muerde la cola.

Por último las hay más previsoras, preguntan al que ha hecho ese camino muchas veces, miran el plano antes de salir, consultan el mapa por si acaso, para que cuando llegue el momento no tengan dudas; estas son garantía de éxito, van a llegar a donde deben y a tiempo.


Si las metáforas no son lo tuyo, si no entiendes nada, lo mejor es preguntar ¿no crees? Si no siempre te quedará el GPS (atención, no siempre está actualizado)

Todo llega, si sabes lo que estás buscando.

Dice mi compañera Susana nadie es completamente feliz, y, al final, voy a tener que darle la razón.

Digo esto porque yo habitualmente me considero una persona muy afortunada; tengo más de lo que nunca soñé (y cuando digo tengo no me refiero a lo material, que a fin de mes siempre ando silbando), con un trabajo estable, salud, familia, amigos y una pasión a la que dedico gran parte de mi tiempo y de mis pensamientos. Es en este apartado, el de mi pasión “baloncestística”, en el que ando más preocupado y desorientado últimamente, y es la que más ratos de sueño me quita.
Mucha gente pensará “pues anda, con la cantidad de cosas más importantes de las que te puedes preocupar, esa es una nimiedad”. Pues sí, tendrán razón, pero cuando un hobby pasa a ser lo que he dicho anteriormente, una pasión, adquiere el privilegio de consumir tus neuronas y ponerte, como es el caso, de muy mala leche.
La gota que colmó el vaso de mi desesperación llegó con nuestra esperpéntica actuación al borde del Cantábrico, y es que las peleonas de Gijón nos pusieron más que coloraos. Como dice un amigo mío “más vale un día rojo que muchos colorao”, así que me fui por la tremenda e hice caso a lo que me pedía el cuerpo.
El fin de semana se me hizo eterno; no había forma de centrarse en otra cosa; las actitudes vistas, la sensación de fracaso y la vergüenza de no saber dar más de mí para resolver esta situación me tocaron en la línea de flotación. Sólo evitaron el naufragio los mensajes de cariño o apoyo de algunas de mis jugadoras, y, como siempre, de mi fiel escudero.


Así llegó el lunes, y con él la calma que sigue a la tempestad, y aunque las aguas bajan ya menos revueltas tengo que decir que estoy aún bastante intranquilo. No he visto durante estos días el cambio de rumbo que esperaba, no veo que tras estar en el punto de mira se dé en algunos casos el paso necesario para alejarse del abismo. Pero bueno, cada uno -cada una- responderá de lo que ha hecho o ha dejado de hacer, más pronto que tarde, así que esperaremos a que de nuevo la competición marque donde estamos y adonde queremos ir.

Espero que sean las más las que quieran ir de mi mano -aún está tendida para que se agarre la que quiera- pero, como todo en esta vida, tiene un límite y un final, y nunca pretendí competir con Job en su virtud.

¿Qué es el liderazgo?

"-¿En qué consiste el liderazgo?

Hay algunas características fundamentales:

Una: no puede ser líder quien no tiene capacidad y/o sensibilidad para hacerse cargo del estado de ánimo de los otros. Si no te haces cargo del estado de ánimo del otro, el otro no te siente próximo, siente que no lo comprendes y no te acepta como líder.

Dos: no hay liderazgo si no cambias el estado de ánimo de los demás, de negativo a positivo o de positivo a más positivo, lo que comporta creer de verdad en el proyecto que ofreces, creer de la manera menos mercenaria posible porque te da más fuerza. Y la capacidad de transmitir ese proyecto como un proyecto que enganche a los demás, que comprometa a los demás cambiándoles ese estado de ánimo del que previamente te has hecho cargo. Pero tiene que ser un proyecto que le permita a la gente pensar que, aunque le pidas esfuerzos, ese esfuerzo tiene sentido, y le convence quien se lo pide porque ve que se lo cree. Y se lo cree de manera no mercenaria. Pero uno tiene que creer en lo que está haciendo. "
Este es un fragmento de la entrevista realizada a Felipe González en el Dominical de El País el 7 de noviembre. Dejando a un lado las tendencias políticas de cada uno y la mayor o menor simpatía que te pueda provocar el personaje, creo que merece la pena echarle un vistazo, y en mi caso, quedarme con esta reflexión sobre el liderazgo, que me parece muy interesante.
Para leer la entrevista completa ver el siguiente enlace.

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Tuve/decidir/volaba/cupula/ETA/Dije/hice/correcto/elpepusocdmg/20101107elpdmgrep_2/Tes

Flan de coco

Este es de los postres más sencillos que conozco y está espectacular.
Ingredientes: 4 huevos enteros, 1 bote de leche condensada, 1 vaso de leche normal y 100 gramos de coco rallado.
Elaboración: preparar en un molde un almíbar con azúcar y unas cucharadas de agua. Batir los huevos con el resto de los ingredientes y verter en el molde. Cocer en el horno a temperatura media unos 30 minutos al baño María.
Fácil, sencillo, barato y para toda la familia.